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6 útiles pasos para crear tu propio diseño de tarjetas plásticas


Las tarjetas plásticas son la base de presentación de la marca en programas de fidelización que emplean tarjetas cliente o en credenciales identificativas en controles de acceso. Día a día todos llevamos encima más tarjetas de este tipo: son vistosas, con diseños llamativos y con la marca que la emite bien presente. Tanto si tienes manejo con los programas de diseño gráfico como si no, con estos pasos ahora podrás crear tú mismo fácilmente tus propias tarjetas, a la imagen y semejanza de la identidad visual de tu negocio o evento.

  1. Piensa en el uso que le vas y le van a dar a las tarjetas. Por ejemplo, si optas por credenciales es recomendable que cuentes con un espacio en el diseño para fotografías, datos personales del portador, números identificativos, etc. En las tarjetas cliente podrías colocar también información corporativa o el slogan de tu campaña.
  2. El diseño tendrá que hacerse acorde con la imagen de tu organización. Tanto a nivel del sector que se trate (gimnasios, farmacias, hostelería, etc.) como con la propia identidad visual. Si ya dispones de un manual has de utilizarlo; en él encontrarás la tipografía a usar, las proporciones, diseños de papelería, etc. que te servirán de guía para disponer los elementos.
  3. Utiliza las plantillas y sigue las recomendaciones del impresor. Para ponértelo más fácil te puedes descargar plantillas listas para diseñar en ellas, con los tamaños y medidas estándar. Te servirán de gran referencia antes de ponerte a crear nada. Recuerda seguir también previamente las indicaciones del equipo que vaya a producir las tarjetas: extensiones de archivo, modo CMYK, resolución a 300ppp., trazar la tipografía, etc. Y sobre todo ¡no dudes en consultar cualquier duda con los impresores!
  4. Fíjate en lo que ahora hacen los profesionales. No te bases en el “bonito diseño de la competencia”. Andurrea la web. Visita los trabajos de estudios de diseño en materia corporativa. Te servirán de mucho a la hora de inspirarte ¡pero ten siempre presente la imagen de tu negocio! Has de ser originar pero con cohesión.
  5. El diseño ha de ser lo más visual, claro y sencillo posible. Ahora que ya tienes a mano la plantilla con las medidas, tu logotipo, las fuentes, colores, imágenes e información que quieres que aparezca, coge lápiz y papel y dibuja. Luego plasma en el ordenador tres posibles diseños (así te creas opciones para elegir y por si el impresor te descarta alguna porque no se pueda hacer). ¡Y no olvides que se trata de una tarjeta! Es un soporte pequeño y ha de cumplir ante todo la funcionalidad para la que se crea.
  6. Si algo se te escapa o no sabes muy bien cómo hacerlo acude al experto. Al fin y al cabo es quien tiene experiencia y quien te va a producir el producto final. Y para eso está, para asesorarte y asegurarse de ofrecerte un producto de calidad. Eso sí, hazle caso en sus consejos.

Una vez llegados a este punto podrás pedir que te las preimpriman (para resultados de mayor calidad y durabilidad) o adquirir una impresora de tarjetas e imprimirlas también tú mismo. Ya verás qué satisfacción más grande cuando estén acabadas.




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