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BOLIVIA: El Pueblo no puede permitir mas traiciones …


BOLIVIA: El Pueblo no puede permitir
MAS traiciones

Carta Interpeladora Nº 25 - Abril 2010

Tal como se suponía, los últimos resultados electorales han dado un duro golpe al Proceso de Cambio, sin embargo y a pesar de las falsas voces triunfalistas que salen del círculo palaciego, es fundamental desentrañar las verdaderas causas que están detrás de las actitudes del MAS y que lo acercan cada día más a las viejas prácticas de los Partidos Políticos tradicionales, que el pueblo creyó haber desterrado con la construcción de su propio instrumento.

Luego de los comicios, con un forzado triunfalismo, el presidente Evo evaluó los resultados, concluyendo que el proceso continua en ascenso, sin embargo, dentro toda esa cronología del “crecimiento”, dejo completamente de lado la participación de los movimientos sociales como los actores principales del cambio.

Ignorar este factor determinante y reducir el análisis del proceso histórico simplemente al comportamiento electoral y una lectura estadística interpretada en términos cuantitativos, no se lo puede considerar un simple olvido, descuido ó revisión rápida de los acontecimientos, corresponde más bien, a una posición política sobre el Proceso, lo que implica al mismo tiempo, empezar a disputar la propiedad del mismo, asemejándose claramente a las interpretaciones movimientistas sobre la Revolución Nacional del 52.

No nos cansaremos de repetir que el actual proceso de cambio tiene sus raíces en lo más profundo de nuestra historia, en las distintas luchas sociales que irrumpieron a lo largo de todo el territorio nacional y cuya acumulación de fuerzas forzó a los partidos coloniales y neoliberales a aceptar la vía de las urnas como la única salida pacífica que frene el descontento general que se aprestaba a tomar el estado por asalto, entregándole en bandeja al MAS IPSP con el hermano Evo a la cabeza, la conducción del proceso.

Por tanto, resulta preocupante la evaluación preparada por Evo y sus más cercanos colaboradores, pues no responden a una interpretación aislada, sino se inscriben en la estrategia que muchos “neo masistas” tienen, desde hace mucho tiempo atrás, por apropiarse, al margen de los movimientos sociales, de la autoría, conducción y futuro del Proceso, para ello han generado un temor interno que impide la discusión, presionando con su separación a todo aquel que se atreva a criticar o cuestionar las actitudes ó posiciones equivocadas de alguno de sus voceros ó del mismo presidente.

Ya hace algunos meses atrás y producto del Golpe de Estado en Honduras, cuestionamos al Presidente Evo, la firma de un Documento en la OEA donde se apoyaba las sanciones al golpe militar, pero donde se hacía extensiva la advertencia a cualquier interrupción de Gobiernos que no sea a través de la vía democrática reducida a las urnas, en esa ocasión planteamos y seguimos sosteniendo nuestro apoyo incondicional a los diferentes pueblos que cansados de la explotación,
humillación y discriminación recurren a diferentes vías para cambiar el estado de las cosas y construir su propio destino, es más, le recordamos al hermano Evo, que nuestro Proceso de Cambio es producto de la interrupción del Gobierno “Democrático” de Gonzalo Sánchez de Lozada. y firmar documentos de ese tipo era negar el derecho de los pueblos a su revolución.

En esa ocasión manifestamos también nuestra preocupación, que la vemos cada día más evidente, por la legitimización que se dá a los Gobiernos de turno para enfrentar un levantamiento popular o de movimientos sociales, donde no se descarta el uso de la violencia militar para defender el “orden democrático”, quizá con la única variante, que en nuestro país, la voz de mando, hoy podría ordenarse con el Patria o Muerte.

Muchos protestaron por que se imponga al ejercito esta consigna, sin embargo resulta mucho más indignante para todos aquellos que levantamos conscientes este grito de guerra, verla hoy entregada a una institución que mantiene intacta su formación y estructura interna, aunque maquillada superficialmente con símbolos originarios, discursos, consignas ó ritmos patrióticos, y es precisamente en eso lo que se pretende convertir hoy a nuestro Proceso de cambio.

Si bien esas apariciones triunfalistas denotan la debilidad de quienes no tienen la fuerza suficiente como para asumir las consecuencias de una derrota y necesitan inventar su propia realidad, no se las puede interpretar como reacciones momentáneas, pues corresponden a la transformación que se viene gestando al interior del Instrumento Político, socavando la esencia misma del proceso.

El MAS IPSP, desde su nacimiento, se caracterizaba como la representación política de los movimientos sociales, en su estructura interna, la participación individual estaba limitada a la obligación de organizarse y pertenecer a un movimiento social que pueda en algún caso confiarle a uno un mandato, de esa forma se cerraba las puertas a personas o grupos oportunistas que veían en la política una salida de beneficios personales.

Los movimientos sociales se convertían en los sujetos principales en este proceso de construcción, en ellos se concentraba el poder y el control, de manera que nadie pudiera actuar arbitrariamente y menos colocarse por encima, como los iluminados que quieren solucionar problemas que le son ajenos. Ese resurgimiento de valores y costumbres comunitarias constituían la base sobre la cual se empezaba a construir una nueva forma de organización, basada en la honestidad, solidaridad, complementariedad, reciprocidad, es decir en el respeto a la vida y al ser humano.

Lamentablemente el convulsionado escenario político de los últimos tiempos hizó descuidar por completo el desarrollo de la organización, afectando directamente sus cimientos básicos, el pensar que todo vale para conseguir un objetivo, ha logrado desplazar esa forma de entender, vivir y sentir el mundo, por una forma deshonesta y nada ética de hacer política.

De pronto nos encontramos frente a un Instrumento Político que ha sustituido a los movimientos sociales por “políticos” cuya esencia individualista se va reproduciendo, empujando a disgregar la comunidad y conformando una Burocracia que ha convertido la política en su forma de vida, adoptando las peores prácticas tradicionales en la única perspectiva de mantenerse siempre en el poder.

Si antes, se criticaba a los Guiteras o Vasquez que se habían acostumbrado a vivir del estado, hoy los Torrico, Silva, Salgueiro, Ballivián, etc. autoproclamados los “soldados de la Revolución”, se desplazan de una cartera a otra, sin importar jerarquía, especialidad o tendencia, convirtiéndose en
los Burócratas estables del Proceso y por cuya experiencia, Evo les permite colocarse por encima de los movimientos sociales para escoger a los candidatos que ellos consideran la mejor representación de cada comunidad.

Puesto que la vida de estos “soldad@s” depende directamente de su permanencia en el poder, de espaldas a los movimientos sociales, han dejado completamente de lado las banderas del proceso de cambio, articulando estrategias para asegurar un crecimiento extensivo de la sigla a lo largo del país, para ello han abierto las puertas a oscuras alianzas con personajes nefastos y corruptos de los Partidos Neoliberales, y al mismo tiempo empujado la salida de legítimos constructores de este momento histórico, es decir, hoy el Gobierno tiene los operadores indispensables del MAS típico Partido Político Tradicional.

Es interesante ver como este “batallón revolucionario” está principalmente compuesto por tecnócratas y políticos de la clase media, sin organización social que los respalde y les dé mayor fortaleza que su aporte individual, aunque en la mayoría de los casos ingresan a las filas del gobierno arrastrando a parte de su clan familiar, lo que genera una peligrosa dependencia del Presidente, donde cualquier discrepancia pudiera desestabilizar su vida por completo.

No sucede lo mismo con los componentes de los Movimientos Sociales, difícilmente se puede encontrar alguno que esté desempeñando funciones desde el inicio de gestión, en la mayoría de los casos se impide el surgimiento de nuevos liderazgos, con más radicalidad aún, si éstos tienen una relación estrecha con sus bases, no faltan los que eligen el camino de la burocratización, lo que significa también optar por su desarrollo individual alejado de lo colectivo.

El pensar que todo tiene un valor electoral, ha terminado por quitar valor a los principios inscritos en nuestra forma de entender la vida, a la misma cultura, cuyo peso político en el proceso, significaba la fuente de integración, no solo física sino de esperanzas, fortalezas y potencialidades.

Esta mutación política ha trascendido las actuaciones individuales y es en ese contexto que aparece el discurso del hermano Evo, adoptando la postura formal de los políticos tradicionales, se resalta la participación ciudadana en las urnas, como un indicador del la conciencia democrática, sabiendo muy bien que el voto por fotito sin contenido resulta también manipulación.

Apoyando el cambio de estrategia adoptada por su entorno palaciego, el presidente Evo nos trata y se trata de convencer del triunfo de la sigla a lo largo del país, como un indicador del avance del proceso de cambio, sin reflexionar en lo más mínimo donde y como se presentan los resultados.

No se necesita ser un excelente estratega para entender lo que se puso en juego y cuales fueron los resultados, lamentablemente el Presidente se puso al frente de la batalla y no se puede atribuir, ahora, la derrota solo a los candidatos; La Paz, El Alto, Achacachi, Cochabamba, Oruro y Potosí constituían no solo una trinchera de votos, sino el espíritu del proceso de cambio, que hoy nos han dado un espaldarazo, por otro lado y sin desconocer la importancia del Oriente y el Chaco, los resultados, a pesar de las cifras alentadoras, tampoco constituyen una clara expresión de los contenidos del proceso, más aún cuando en esas regiones se incorporaron nefastos traficantes de la política neoliberal.

En una evaluación sincera, aunque el voto de un político corrupto valga lo mismo que el de un novato dirigente campesino, la diferencia resulta relevante en la proyección política de un movimiento ...

A lo largo de los últimos años y en situaciones muy difíciles para la gestión de Gobierno, la deserción del Diputado Beckar en La Paz, el Senador Guardía en Santa Cruz e inclusive muchos Asambleístas en la Constituyente, demostraron que el MAS, por su estructura orgánica, no tiene la capacidad de mantener una unidad política con sus representantes, más aún cuando éstos provienen de incorporaciones individuales ó de alianzas al calor de la lucha electoral, más bien se convirtieron en enemigos violentos del Instrumento.

Por tanto resulta deshonesto considerar a Roberto Fernández, Guillermo Mendoza, Jorge Aruquipa, la FUL de Sucre ó la Juventud Cruceñista entre muchos otros, los portadores de las siglas del cambio, más aún cuando éstos fueron actores visibles, de los Partidos y Proyectos Antinacionales, incluso algunos con procesos judiciales pendientes, y cuyos atropellos aún se mantienen vivos en la memoria colectiva de los movimientos sociales y seguro totalmente olvidados por los operadores “revolucionarios.”

Hemos ingresado a un proceso de negación de nosotros mismos, donde el extravío político empieza a impregnar desde Palacio de Gobierno todos los espacios de la construcción del nuevo estado Plurinacional, el respeto a las decisiones colectivas del pueblo se sustituye con la orden vertical, sostenida en la presión y el chantaje, con el único objetivo de mantener el statuo quo.

Hace algunas horas, el soldado de la revolución, Jorge Silva, hoy concejal electo y vocero multipropósito del MAS confirma plenamente lo antes mencionado, planteando a los medios de comunicación que el destino del Concejo Municipal de La Paz está en la decisión del Consejero Neoliberal de Unidad Nacional; esta declaración pone totalmente al descubierto la estrategia de alianzas que empuja el Movimiento al Socialismo y que ya se pusieron solapadamente en consideración al país colocando a un ex Diputado de esa misma sigla como el primer Concejal al Municipio Paceño.

El slogan central planteado en la última campaña electoral, “ el cambio no tiene color político” se convierte hoy en la nueva versión del gonismo que nos repetía a diario “no importa que color sea el gato, lo que importa es que cace ratones”, tratando de hacer desaparecer el contenido: “Nuestros pueblos, nuestras culturas son la reserva moral de la humanidad” con la que el hermano Evo inicio su gestión de gobierno...

Hasta la Victoria Siempre!!!

Paul R. Aranibar C.




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