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Césped artificial para la práctica de fútbol


Colegios, centros recreativos o sociales, clubes deportivos... Son muchas las personas o instituciones que buscan ofertas de césped artificial para sus instalaciones por encima de la hierba natural que se venía utilizando hasta hace poco tiempo.


El césped sintético está formado por una enorme cantidad de hojas de hierba artificial que se encuentran cosidas a un soporte e intercaladas entre goma y arena. Desde hace más de una década, el órgano que organiza y supervisa el mundo del fútbol, la FIFA, aprobó este material para diferentes ligas de todo el mundo, ya que permite resolver algunos problemas que general los campos naturales. Aunque también es cierto que los futbolistas de primer nivel prefieren las alternativas más clásicas.

Uno de los factores que nos pueden convencer si encontramos ofertas de césped artificial es el coste y el mantenimiento de nuestras instalaciones. Por ejemplo, nos ahorraríamos todas las operaciones de siega y también de pintado de líneas. Tampoco sufriremos problemas tan habituales en la hierba natural como pueden ser la aparición de surcos u hoyos.

De hecho, el mantenimiento del césped natural ha de ser una labor continua en el tiempo y constante, tanto en verano como en invierno. Sembrar, regar, segar, replantar, cubrir... Son bastantes las tareas que hay que cuidar.

Está reconocido también que los campos sintéticos permiten un mayor tiempo de juego, lo que supone una gran ganancia para todo tipo de clubes deportivos y organizaciones. No sólo es que esta clase de césped aguante más tiempo, sino que permite utilizarlo también en situaciones climatológicas adversas, como puede ser con intensa lluvia o durante el invierno. No es nada raro que el agua o la nieve obliguen a la suspensión de muchos partidos durante el año.

Una de las críticas que se suele hacer al césped artificial es que produce un mayor número de lesiones por culpa de su mayor dureza. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por la FIFA tras el Campeonato Sub-17 de Perú en 2005 (el primero jugado sobre esta superficie) concluyó que la diferencia entre el número total de percances y su gravedad había sido mínima, casi nula, en comparación con campeonatos semejantes jugados sobre hierba natural.

Lo que sí que ha sido tomado como una gran ventaja es que los campos sintéticos permiten pases mucho más suaves y rápidos, al contar con un terreno perfectamente liso y plano. Este beneficio se ha mostrado muy útil sobre todo en edades formativas. Es por eso que no está de más optar por esta posibilidad cuando nos encontremos con ofertas de hierba artificial. A la larga, tanto el coste como los resultados será mucho más satisfactorios.




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