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José Montilla, el hippie que abandonó la utopía para aproximarse al poder


MONTILLA, DE EMIGRANTE A PRESIDENTE (la biografía, no oficial, del presidente de la Generalitat de Catalunya)

ISBN : 978-84-934534-4-2

Nº Paginas: 348

PVP: 18 €

 

Autor: Jordi Buch Oliver

 

EDITORIAL EUROPA VIVA

c/ Cuatro Pinos, 5
28224 Pozuelo de Alarcón
(Madrid)

José Montilla, el hippie que abandonó la utopía para aproximarse al poder

 

Cantaba al amor y a la paz y tenía sueños, como los jóvenes de su época. El tiempo lo llevaría a convertirse en un burócrata influyente, en uno de los hombres fuertes de Cataluña. Una biografía no autorizada escrita por Jordi Buch Oliver cuenta cómo fue que José Montilla abandonó su utopía hippie para dejarse seducir por el erotismo de la política.

"Cuando me acerqué a la Generalitat para iniciar mis primeros contactos, con vistas a elaborar una biografía sobre el presidente Montilla, tardaron bien poco en decirme que el Presidente no tenía una vida tan vistosa y generosa como para escribirle una biografía", nos dice el autor.

Con esta declaración de intenciones el periodista Jordi Buch Oliver presenta el libro MONTILLA, DE EMIGRANTE A PRESIDENTE que acaba de publicar la editorial Europa Viva. El libro, además de trazar de una forma distendida y con sentido del humor la trayectoria del actual Presidente de la Generalitat, cuenta con algunas fotografías inéditas del principal mandatario catalán, entre las más de 150 que figuran en el libro.

"La intención de este libro no es hacer un análisis político de la figura de José Montilla ni ser una simple base de consulta para conseguir datos sobre el Presidente. Quería escribir algo fresco, próximo y, de paso, provocar alguna sonrisa" afirma Buch quien también admite que "la actuación de los dos tripartitos que hemos tenido hasta ahora me ha ayudado mucho en este sentido”.

La colaboración de personas relacionadas con el entorno del presidente, especialmente de su pueblo natal, Iznájar (al que pertenecía la pedanía donde él había nacido: EL REMOLINO, desaparecida por la construcción de un pantano), ha sido determinante para que el libro salga a la luz con una diversidad interesante de documentos gráficos sobre la vida del Presidente catalán.

"Estuve una semana en el pueblo natal de Montilla y el contacto con la gente ha sido muy importante para enriquecer el libro" sostiene Buch quien admite, por otra parte, haberse sorprendido por los pocos seguidores que tiene Montilla en su ciudad natal: "La gente todavía alucina con que José Montilla pueda ser el Presidente de la Generalitat de Cataluña. Te puedo asegurar que si buscas gente pro Montilla para hacer una partida de dominó, no encuentras a suficientes personas como para poder empezar el juego" añade Buch que considera que "el problema también se repite en Cataluña: no he encontrado a nadie del partido que quiera hablar de Montilla", sentencia.

Allá quedan los sueños de utopía por cambiar el mundo. Nadie quiere hablar de este Montilla que le cantaba al pacifismo y el sexo libre antes de convertirse en un engranaje esencial del poder político catalán.

 

 

 

Montilla, el guerrillero

 

Joven, idealista de trinchera, y comunista por elección y por convencimiento” así lo define Jordi Buch en su libro “Montilla, de emigrante a presidente”.

En los peores años de la represión franquista Montilla fue un destacado activista que luchó por las libertades de Cataluña. Fue tanta su audacia que, en la calle, llegó a ser conocido como “el guerrillero”, algo así como un “Che Guevara” a la catalana…, o a la andaluza.

 

Mucha gente se pregunta dónde está aquel líder de las trincheras que abanderó las causas perdidas.

No habla, no se le ve, no está” esta es la voz popular más conocida que define su imagen política y que pocas veces sale reflejada en los periódicos. Es un clamor de cuantos catalanes le reprochan que haya enterrado en sus viejas trincheras el sentimiento y el orgullo catalán. ¿Quién es él para hacer semejante barbaridad?

 

 

 

Montilla, de la nada a la nada

 

Llegó con su padre en autobús, de madrugada, con una maleta de cartón bajo el brazo y huyendo de una tierra que el régimen franquista llenó de agua y de miseria. Se inició así la gran diáspora iznajeña que propició el éxodo de los Montilla. Fue un camino sin retorno hacia el desarraigo que padecieron miles de emigrantes del sur que tuvieron que buscarse un futuro en tierras norteñas. Fue un epitafio macabro, indecente.

Llamados hijos de la nada y despatriados por todos, se convirtieron en “andaluces en Cataluña y catalanes en Andalucía”; fue algo así como la culminación de un viaje que les llevó de “la nada” a “otra nada” que fue mucho más hiriente.

 

Pasadas casi cuatro décadas de aquel éxodo, José Montilla, se ha convertido en el Presidente de la tierra que lo acogió. Atrás, se quedaron recuerdos amargos, imágenes en blanco y negro de los olivares cordobeses, y el olvido de una maleta de cartón donde un adolescente guardaba sus pequeños sueños.

 

Para unos, Montilla, es ahora todo un referente y la prueba irrefutable de que el ascensor social ha funcionado en Cataluña; para otros, es solamente un capitán al mando de un barco que navega sin rumbo, sin gobierno y con la marinería insubordinada.

 

«Es la demostración de que el ascensor social ha funcionado en Cataluña, pero también que la fuerza de los “nouvinguts” se ha hecho notar en las estructuras de poder del país», apunta en el libro Enric Sierra i Díaz, periodista y director de la edición digital de La Vanguardia.

 

«Soy anti-Montilla porque no defenderá el sentimiento de la nación catalana», añade Pedro Morón, escritor y periodista, Presidente de la Casa de Andalucía de Sant Boi y de l‘Associació Catalònia Acord . Pedro hace de portavoz de la asociación Els Altres Andalusos (los otros andaluces), con 450 convertidos a la causa nacionalista.

 

Sin embargo Montilla se defiende: «Yo conozco Cataluña desde la periferia de Barcelona; la he vivido desde la recuperación democrática, desde la lucha por los barrios y por ciudades más dignas y más prósperas. Conozco Cataluña desde la vida municipal, desde abajo. Conozco Cataluña también desde las instituciones. A mí me han escogido democráticamente, siempre, nunca a dedo».

 

 

 

 

Montilla, el capitán de capitanes

 

Un capitán sin gobierno al mando de algo parecido a la Bounty; una aventura que acabó zozobrando y con la arboladura del barco quemada para que fuera un viaje sin retorno viendo que la marinería estaba con las opiniones divididas (así lo define Jordi Buch en el libro “Montilla, de emigrante a presidente” en alusión al tripartito y a esos devaneos políticos que se antojan como imposibles con un socio de la talla de Carod Rovira que ha traicionado todos los postulados independentistas de Cataluña).

 

Amante de la “memoria histórica” bueno sería que Carod Rovira probase la misma medicina e hiciese también “memoria histórica” de sus grandes logros como político a favor (¿ ?) de Cataluña. Unos y otros, parece que andan con la bitácora perdida y sin encontrar el norte…, y no son pocos los que se preguntan dónde está el orgullo nacionalista y por qué se ha dejado que Montilla desarbolara el sentimiento catalanista de los socialistas convirtiéndolos en una esperpéntica delegación del PSOE.

 

Ya lo decían los propios iznajeños (su propia gente), que se alborotó y clamó al cielo cuando, en su día, José Montilla les dijo que era “un catalán nacido en Iznájar”. Montilla nos sorprende con solo una frase (y es más por lo extraordinario de pronunciarla que no por las propias luces que se encierran en dicha frase)…, y la historia continua porque no son pocos los que todavía andan preguntándose de dónde es “el capitán de los capitanes” que gobierna la Bounty.

 

 

 

Contraportada del libro “Montilla, de emigrante a presidente”:

 

«Cuando me acerqué a la Generalitat para iniciar mis primeros contactos, en vistas de elaborar una biografía sobre el presidente Montilla, tardaron bien poco en decirme que el Presidente no tenía una vida tan vistosa y generosa como para escribirle una biografía que, cuando menos, ambicionara la generosidad de ser vistosa. Las sombras del desastre comunicativo —algo así como las bases ineludibles que debe tener todo diálogo—, tardaron bien poco en pasarme por la cabeza como si fueran negros pajarracos de mal agüero. Cual delito cometido sin saberlo, me preguntaba: ¿qué he hecho mal?

Luego, me acordé de una frase que, al leerla, me impactó tanto que estuve al borde de un ataque de nervios, considerando la posibilidad de abandonar este proyecto biográfico. La frase en cuestión, escrita por Agustí Fancelli en su reportaje, “El catalán que nació en Iznájar”, publicado en El País, —esa que estuvo a punto de llevarme al borde de un ataque de nervios—, decía lo siguiente:

Para desesperación de sus futuros biógrafos, no asoma ni rastro de trascendencia épica en su relato vital. La discreción catalana”.

..Después de todo, hay un refrán francés que reza lo siguiente: ´La gente feliz... no tiene historia‘».

 

La realidad ha demostrado que los miedos del autor eran infundados: la gente feliz «también» tiene historia, y muy intensa; y es así porque no existe ningún ser inteligente que sea totalmente feliz. Así, esta biografía es la crónica de una emigración anunciada; la triste y dura emigración de los andaluces a Cataluña en los años 60 y 70, con sus luces y sus sombras… Montilla ha sido un prototipo de esta emigración, con la diferencia sobre otros emigrantes de que él ha llegado a la cumbre del poder en su país de adopción: la presidencia de Cataluña. Pero esto ha sido no sin grandes esfuerzos y sacrificios…

 




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