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Estadísticas del sector de eventos corporativos: la eterna carencia.Por Mariano Castex, Managing Director de MCI Group / Argentina (www.mci-group.com/argentina)


(Comunicados de Prensa)

Desde siempre, en el sector de eventos corporativos escuchamos decir que no se puede medir el tamaño del mercado, y que no tenemos indicadores ni estadísticas confiables porque no es posible conseguirlas. Hace 20 o 30 años, esto probablemente era cierto. Pero hoy … con las facilidades que otorgan la informática y las telecomunicaciones, este aspecto es mucho más viable.

Muchas instituciones, en todo el mundo, entre las cuales se encuentra ICCA, ya informan la cantidad de congresos, convenciones, reuniones de incentivo, exposiciones, lanzamiento de productos y otros eventos que se realizan en distintos países, indicando además la cantidad de puestos de trabajo que generan y la inversión que aportan a la economía regional y nacional (entre otros aspectos).

Gracias a un estudio realizado por The Convention Industry Council de Estados Unidos, por ejemplo, sabemos que en 2009 en ese país se realizaron 1.800.000 reuniones corporativas, a las que asistieron unos 205 millones de participantes. El 52 % asistió a reuniones de negocios, el 25% a convenciones, conferencias o congresos, y el resto a actividades y eventos de variado tipo. Sabemos además que este sector generó 1.7 millones de puestos laborales (si contamos además al trabajo indirecto, la cifra trepa a 6.3 millones), y 250 millones de noches de hotel.

Así mismo INCON (una alianza mundial de organizadores de congresos, conferencias y eventos) presentó su tercer estudio anual sobre el Mercado Global de Conferencias de Asociaciones, y gracias a ello sabemos que a nivel global, los ingresos por exposiciones se mantendrán estables y con valores similares al año pasado; que en relación al mix de ingresos en los Congresos, el registro de delegados será la principal fuente de ingresos, seguido por el ingreso de exposiciones y sponsoreo, y que las estrategias relativas a las redes sociales han crecido en importancia especialmente por que pueden servirse de ellas como herramientas del marketing digital y como medio de comunicación con delegados (71% de ellos usa Facebook y Linkedin).

En Argentina hay medios especializados que, desde hace años, se ocupan de recopilar datos sobre algunas de las actividades del sector. Pero hay otras áreas de la industria muchas - sobre las que no tenemos absolutamente ninguna medición.

Los profesionales del sector no solo podemos sino que debemos producir indicadores de nuestra actividad, porque su difusión solo puede traernos múltiples beneficios. Por ejemplo:

Comparar los indicadores por región, por año, por tipo de evento y por actividad nos serviría para establecer tendencias, y definir qué aspectos o elementos hay que mejorar o compensar para continuar la expansión.

Conversar de otra manera con autoridades federales, provinciales y municipales, para plantear temas que hacen a la salud estratégica de nuestra industria. Por ejemplo, en el Ministerio de Trabajo, sobre la necesidad de tener un modelo de contrato laboral que contemple las particularidades de nuestra actividad, en la que contratamos personal eventual solo por algunas horas (para un evento de marketing o de RRHH) o días (en caso de una exposición, congreso o convención), etc.

Analizar el mercado estableciendo si hay excesos o carencias, de manera de trabajar para regularlo y lograr un equilibrio. Me refiero a la posibilidad de generar una planificación estratégica, a través de la que planteemos los aspectos a desarrollar, cuáles puede afrontar la inversión privada (ej. dónde se necesita un salón, o un hotel con centro de convenciones), y cuáles debe encarar el estado, que dado el impacto de la actividad en ingresos y puestos de trabajo se va a beneficiar indirectamente.

Ayudar a entender con mayor precisión cómo se distribuye la “torta” de inversión del marketing mix, midiendo no solo la inversión realizada en los eventos del ambiente empresario, sino también su ROI.

Concientizar a clientes y operadores sobre la importancia relativa del sector, e impulsarlos a contratar profesionales calificados, que velen por el cumplimiento de las reglas y leyes laborales.

Generar información en relación a los puestos de trabajo que demanda el sector, por rubro y especialidad, permitiría a los centros de capacitación y a los propios profesionales tomar conciencia de las necesidades por cubrir, para lanzar nuevas propuestas de formación o ajustar los planes de estudio.

Sacando las excepciones ya mencionadas, ¿por qué no se generan estadísticas del sector en nuestro país? Quizá por cuestiones culturales: la actividad tiene barreras de entrada muy escasas, y como consecuencia hay mucha informalidad. Tenemos un ejemplo a seguir como lo a echo Mejico y Estados Unidos.

Pero queda claro que contar con cifras confiables redundaría en muchísimos beneficios para todos los actores del mercado. Avancemos por este camino, que nos ayudará a jerarquizar la actividad para darle a nivel social, económico y político la importancia que sabemos que merece.




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