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Festivales de música para viajar por México


México es un país con una vida cultural intensa. No solo hay historia, tradiciones, arqueología y dignas representaciones de todas las expresiones artísticas, lo cual ya es bastante; sino que desde hace décadas, nuestro país es una parada obligada para diversos espectáculos de talla internacional.

No obstante, una tendencia que por muchos años se mantuvo invariable fue la de concentrar la gran mayoría de esos eventos en la capital del país. Naturalmente, dicha situación no hacía ninguna gracia a los habitantes de otros estados de la República, quienes o bien tenían que viajar siempre al Distrito Federal o simplemente se quedaban con las ganas de asistir a los conciertos, festivales, obras de teatro y otros espectáculos y actividades culturales, que sólo aterrizaban en ese destino.

La situación empezó a cambiar cuando diversos estados, principalmente del centro y norte del país, comenzaron a invertir en infraestructura y recintos para espectáculos. Ciudades como Puebla, Guadalajara, Monterrey o Tijuana remodelaron y construyeron teatros, auditorios y centros culturales, que pronto lograron atraer a los artistas y espectáculos que antes sólo llegaban a la Ciudad de México.

Por su parte, destinos de playa como Cancún o Acapulco, aprovecharon su bien cimentada reputación como paraísos turísticos, para posicionarse como sedes de festivales musicales y otros eventos artísticos. También vale la pena mencionar la legendaria tradición cervantina de Guanajuato, estado que desde 1972 organiza el reconocido festival artístico y cultural, en honor al autor del Quijote.

Quizá el ámbito que más se había resistido a descentralizarse fuera el de los conciertos, especialmente los internacionales. Para las bandas y músicos extranjeros, la Ciudad de México se mantiene como el punto clave para darse a conocer y ganar presencia entre el público, no sólo del país, sino de Latinoamérica. En el mejor de los casos, algunos espectáculos llegaban a tocar base en Guadalajara o Monterrey, lo cual ciertamente aproximaba la oferta al público de los estados vecinos, pero el paso por la capital siempre había sido inevitable.




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