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Los estudiantes se van a pasar todas las vacaciones enganchados a la Play


(Comunicados de Prensa) Los españoles gastaremos menos que otros años

Durante las próximas semanas, los adolescentes van a estar de vacaciones. Desconectarán de las actividades diarias del colegio y, probablemente, no van a tocar un solo libro. La mayoría de ellos prefiere el ocio tecnológico a la lectura de un libro tradicional o cualquier otra actividad propia de su edad.

En España hay dos millones y medio de niños que tienen entre 10 y 15 años (2.542.072). De ellos el 94,6 por ciento ha utilizado el ordenador durante los últimos tres meses, al menos una vez. Mientras, los que han utilizado Internet en ese mismo periodo ascienden hasta el 87,3 por ciento y los que disponen de teléfono móvil suman el 66,7 por ciento del total nacional. Son datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadísticas correspondiente a la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los hogares 2010.

En estas fechas hay que procurar encontrar un punto de equilibrio entre sus deseos de estar todo el día enganchados y otras actividades propias de la época, ya sea salir con los amigos, visitar a la familia o ir al cine.

Lo cierto es que las familias van a gastar menos que el año pasado en estos días, lo que significa que serán más selectivas con los regalos. La crisis es mucho más dura que doce meses atrás. Los chavales se van a seguir decantando por los regalos tecnológicos mientras que los padres tendrán que hacer equilibrios para conseguir que pidan otro tipo de regalos, libros incluidos.

Muchos de estos regalos se reciben en Navidad, lo que significa que los chavales van a tener todo el tiempo del mundo para disfrutarlos. Muchos de ellos se van a pasar todo el día pegados a ellos, como si la vida fuera de la pantalla no existiese.

Para Juan Romero, fundador de Adicciones Digitales (www.adiccionesdigitales.es), “es un problema que habrá que intentar solucionar, porque si se pasan todo el día enganchados cuando vuelvan a clase les va a costar mucho reincorporarse al ritmo habitual de trabajo”. Adicciones Digitales es una organización que imparte charlas y conferenciasen colegios y centros sociales de toda España dirigidas a adolescentes y jóvenes, padres, profesores y profesionales en general, para mostrarles cómo hacer un uso saludable de la tecnología.

Es casi un mes sin clase que, en muchas ocasiones, van a pasar tumbados en el sofá, sin dar ni golpe. “Por eso, hay que buscar un consenso y que los chavales usen el tiempo de forma racional. No pueden pasarse todo el día con el ordenador ni tampoco todo el día estudiando Hay que encontrar el término medio”, señala Romero.

El problema es que los chavales están descontrolados, porque en muchas ocasiones trabajan los dos padres fuera de casa con lo que se hace difícil saber qué están haciendo realmente durante todo el día. “Aunque todos los padres se imaginan que se lo pasan con el ordenador”, comenta Romero, para quién esta forma de disfrutar de las vacaciones es “poco saludable porque están tumbados y consumiendo alimentos ricos en calorías como patatas fritas y bollería industrial, con una vida sedentaria que lo que va a hacer es promover la obesidad de esos adolescentes”.

El problema de esta situación no es sólo que hagan el gandul tres semanas, que ya lo es de por sí. Aún más grave será la vuelta al colegio. Porque habrán dejado la vida académica totalmente aparcada durante estas semanas y les a va a costar mucho esfuerzo, en caso de que lo consigan, retomar el curso. Coger otra vez el ritmo escolar se les va a hacer muy cuesta arriba.
Por eso, “desde Adicciones Digitales proponemos algunas normas para estos días, aunque es cierto que a veces es bastante difícil. Ellos van a intentar salirse con la suya y los padres tendrán que procurar que alternen todo tipo de actividades”, afirma Romero.
Para lograrlo se puede intentar la negociación o la fuerza. Se negocia un tiempo de uso de la tecnología con la esperanza de que cumplan su parte del trato. Si no lo cumplen habrá que optar por el segundo camino, con programas que permiten bloquear los ordenadores a ciertas horas del día. O si se trata de un portátil los padres se lo pueden llevar al trabajo, aunque siempre queda la tele y otras tecnologías que podrán seguir utilizando a su libre albedrío.
Hay otras muchas soluciones. Cada familia tiene que buscar la ideal, pero lo mejor es el consenso. Y que nos rijamos por el sentido común.




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