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Tras la vergüenza de Barcelona, no renunciamos a un acuerdo justo por el clima en Copenhague


Durante las conversaciones en Barcelona de la ONU sobre el cambio climático, hemos constatado la falta de objetivos justos y ambiciosos por parte de los países responsables del calentamiento del planeta.

Estados Unidos ya ha anticipado que no habrá acuerdo en Copenhague porque antes deben ratificar en el senado una reducción de emisiones de entre el 17% y el 20%. La Unión Europea, por su parte, se precia de unos objetivos de reducción que unilateralmente sólo llegan al 20%, y un eventual 30% en función de lo que hagan los demás países. Rusia supera la ambición unilateral de Europa con u compromiso de entre el 20 y el 25%. El caso de Brasil deja en evidencia a los países ricos. Se trata de un país que ya sufre las consecuencias del cambio climático, y que sin ser un gran emisor alberga uno de los grandes sumideros de carbono. Brasil ha dado una lección al norte al comprometerse a reducir un 40%, tal y como pide el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) para poder frenar la crisis climática. Es vergonzoso que los responsables de los problemas ambientales no sean capaces de ofrecer un futuro más esperanzador y que lo supediten a sus propios intereses. Mientras en España, constatamos la falta de iniciativa y de liderazgo dentro de la UE, aún cuando tendrá la presidencia europea durante el próximo semestre, que será fundamental en la lucha contra el cambio climático.

Parece que las negociaciones se eternizan y se posponen los acuerdos. Eso significa que mientras tanto, como ya se encargaron de recordar los países del sur en Barcelona, las personas están sufriendo y están muriendo. A su vez, los testigos del clima que acudieron a la cumbre recordaron cómo en el Amazonas están sufriendo fenómenos meteorológicos extremos o cómo las pequeñas islas del Pacífico no sólo se han quedado sin agua potable, sino que están a punto de ver cómo el mar se traga sus tierras. Los países africanos agradecieron explícitamente a los 50 activistas internacionales de Amigos de la Tierra las acciones de apoyo dedicadas a denunciar la pasividad de los países del Norte.

Después de haber desencadenado la crisis climática, los países industrializados olvidan su responsabilidad histórica, y como siempre, siguen negociando con la vida de la gente. Desde Amigos de la Tierra sabemos que apenas queda tiempo para parar el calentamiento, y que el clima, el planeta y las personas no son negociables. Por eso no sólo no renunciamos a un acuerdo que haga justicia en Copenhague, sino que acudiremos a la capital danesa, de nuevo al lado del Sur global para exigir que los países del norte cumplan con sus obligaciones históricas de una vez y se comprometan a reducir sus emisiones. Pese a las predicciones tan sombrías de cara a la Conferencia de Copenhague, Amigos de la Tierra insiste que el acuerdo es posible.

Para más información:
Alejandro González, responsable del área de Clima y Energía de Amigos de la Tierra
913069900 691482308
Teresa Rodríguez, responsable de comunicación 680 936 327